Val 2.0
- Val Lopez
- 10 ago 2023
- 2 Min. de lectura
Valoro a quienes se toman la molestia de conocerme antes de juzgarme.
Me seducen los que me miran cara a cara, con mirada franca.
Aprecio a quienes me quieren por lo que tengo y lo que perdí.
Me cautivan los que no venden su alma, la regalan.
Admiro a quienes saben hacer felices a los demás, a los que regalan a un niño un sueño, una esperanza, una ilusión.
Me interesan quienes miran hacia dentro y descubren que necesitarían dos vidas para explicar todo lo que ven.
Me entusiasma la generosidad.
Alabo la bondad.
Bendigo la verdad.
Me alegra poder conjugar, día tras día, el verbo confiar.
Apruebo las batallas que se ganan con palabras, con besos.
Entendí que todos pensamos y reaccionamos diferente porque somos seres únicos que a veces, solo a veces la vida parece no ser justa.
Que eso de tomarme las actitudes de otros en todo momento como algo personal es creer que el mundo gira alrededor mio cuando no es así.
También entendí que muchos se dicen “amigos” pero no se "hacen" amigos. No todos tienen la espalda ni el hombro capaz de sostener cargas que no son suyas ni el corazón dispuesto a alegrarse del éxito del vecino o de a quien un día le dijo amigo y esto no debe menguar mi ánimo porque esas personas llevan arrastrando dolor, amargura, frustración y debilidades en su propio equipaje igual que yo en algún tiempo y agradezco que siempre existió quién me dio su mano y ayudó a cargar con el mío.
Dejé de decepcionarme cuando entendí que no todo lo que brilla es oro y que el universo está lleno de meteoros que golpean duro pero brillan pareciendo estrellas, cuando ví que a mí alrededor están los que me conocen, los que me valoran, los fieles que un día les dí a guardar un secreto y lo mantienen intacto, los que buscas y no ponen como excusa horarios ni distancias, los discretos que no andan escudriñando, los que conocen realmente la profundidad y el valor tan sagrado que es el ser Amigo.
Aprendí que todos tenemos nuestras propias fragilidades y que somos seres imperfectos y que debo concentrarme más en las ganas de sobrevolar a cualquier tipo de abuso y maldad, que el no causar daño con mis fragilidades es lo que cada día me llevará a ser un poco más sensible... más empática.... más humana.
Y aqui estoy creyendo que la esperanza y el amor son más grandes que cualquier clase de dolor.
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