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Soy simple y complicada a la vez

  • Foto del escritor: Val Lopez
    Val Lopez
  • 11 ago 2021
  • 5 Min. de lectura

He tenido un día duro y ya es tarde… estoy cansada, pero me propuse en la mañana que hoy no me iría a la cama sin escribir unas letras. Y a pesar del hastío y el cansancio, lo haré. Como otras muchas veces aún no tengo claro cuál será el tema, así que si divago un poco discúlpenme. A veces no sé cómo transmitir todo lo que siento, me faltan las palabras y algunas me suenan ya dichas una y otra vez. Otras se me hace difícil que me surjan palabras más o menos bien hilvanadas porque se mezclan unos pensamientos con otros. Pero siempre trato de que me entiendan y creo que al menos muchas veces lo consigo. Ayer hablaba con una amiga sobre el comportamiento de algunas personas. Después de una gran charla llegamos a la conclusión que no importa como sea cada cual, lo que importa es nuestra manera de actuar para con los demás, que seamos buenas personas y que tengamos valores. En cuanto al resto de nuestra manera de ser da igual cómo seas… has de ser feliz de ser quien eres. Debes sentirte cómoda contigo misma, con lo que haces y lo que quieres. Simple, complicada, alocada o dormilona, sé tú misma y siempre da lo mejor de ti. Algunos dicen que soy una persona dura (eso es porque no conocen mi verdadero yo), otros que soy rara, es posible que me consideren así porque a pesar de lo que ha cambiado el mundo y la gente dentro de él yo sigo siendo de las personas que le gustan las cosas simples. Intento sonreírle a la vida (aunque a veces me lo pongan difícil), me emociono ante la sonrisa de un niño o el atardecer, pienso que a la humanidad le queda una esperanza mientras exista una sola persona que lo crea, sigo creyendo en el ser humano, tengo fe ciega en el amor, me embelesa el arrullo de un mar en calma o las olas chocando contra las rocas, creo que el corazón me da libertad y la razón a veces me la quita. No obstante, no soy la típica mujer corriente, hay que dedicar mucho tiempo y esfuerzo en conocerme a mí tal como soy. Algunos de mis amigos dicen que no siempre es sencillo, pero que al final merece la pena. Pobrecitos yo imagino a veces los malos ratos que les he hecho pasar, sobre todo cuando me pongo imparcial y terca. Me gusta pasar tiempo a solas para conocerme y quererme a mí misma; así puedo querer mejor a los demás. Me gusta estar con mis amigos, con mi familia, me encanta hacer reír a la gente, soy de las que cuido a los amigos. Me gusta dedicar tiempo a las personas de mi entorno, ser detallista y paciente con ellos (aunque a veces no lo logro), ser su confidente, saber escucharlos y apoyarlos; para mí eso es algo muy importante. Soy terca y orgullosa en algunas cosas. Sin embargo, el orgullo lo pierdo por cualquiera que merece la pena, sólo tienes que saber hacerme ver y sentir que “mereces la pena”. Adoro reír, me gustan los abrazos, la lluvia, el mar, Perder el control, dejarme llevar… La soledad por decisión propia. Me gusta mirar a la gente a los ojos cuando hablamos, las luces del árbol de navidad… las sonrisas y las miradas profundas, sentir la brisa marina y respirar el olor del salitre, sentir mariposas en el estómago, saber en quién puedo confiar y que confíen en mí, soy incapaz de contar un secreto. ¡Ah! y casi nunca me callo lo que pienso o siento. Amo los pequeños detalles y la sinceridad. Me pueden encontrar soñando despierta con la música sonando a todo lo que da y mi mente en otra parte. Me encanta disfrutar de una noche bohemia (aunque hace mucho tiempo no lo hago) y llegar a casa exhausta, feliz y con tipo de loca, SÍ, me gusta todo eso y ¿saben qué? No me importa lo que piense la gente, me encanta ser así. Hay cosas que me desagradan y otras que ni siquiera soporto por ejemplo no me gusta esperar, no soporto la envidia, ni la mentira, ni la manipulación, ni que insulten o ataquen (aunque sea de palabra) a la gente que quiero… es algo que me pone de muy mal humor y difícilmente puedo contenerme… No me gusta la violencia, la muerte, el desprecio, la ignorancia… En ocasiones me pierdo en preguntas sin respuesta. Mi pasión incontrolada me lleva a lugares que son invisibles para las mentes comunes, segura de mi esencia me lanzo a una vida que me atrapa con la intensidad de sus contadas horas. Soy una creadora de sueños porque imagino mundos diferentes, aunque la imperfección de este mundo convulso a veces me desanima, pero mi fe en la humanidad me llena de fuerzas para seguir adelante. Amo con entrega, con fuerza incontrolable, sin la reserva de la duda y con el alma desnuda, siento la magia de los deseos, me alimento de la esperanza y cuando estoy deprimida o triste me encierro en mi caparazón. No soy la típica mujer que se arregla para salir, tampoco soy la que pinta su rostro con capas de maquillaje, ni que vive al tanto de la moda. Me agrada encontrarme con detalles inesperados sin necesidad de que sean en las fechas indicadas. Me gusta ser arropada cuando tengo frío… soy de las que le encantan que le besen suavemente y le susurren un “te quiero”. Soy una mujer simple y a la vez complicada. Por lo regular soy de extremos, para mí los términos medios no sirven, el gris no existe, conmigo es blanco o es negro: o te quiero o te odio, o algo me gusta o no lo soporto, o me da igual todo o todo me influye. Siempre he creído más importante preocuparse por la conciencia que por la reputación y saben por qué. Pues porque la conciencia es lo que somos y la reputación es lo que otros piensan de nosotros. Y lo que otros piensan de mí es su problema... no el mío. Con el tiempo he aprendido la sutil diferencia entre tomar una mano y encadenar un alma; he aprendido que los besos no son contratos ni los regalos promesas. Soy rebelde, cínica, amante de la vida, del amor y de los gatos, buena madre, buena amiga, no una excelente persona, pero humana, desafiante y guerrera. He amado, llorado, perdonado y saboreado el dulce amargo paladar de las experiencias. Sonrío, aunque la vida me golpee, aunque no todos los amaneceres sean hermosos, aunque se me cierren algunas puertas. No cambiaría nada de lo que soy ni a las personas que me rodean porque soy feliz. Me encanta la gente que ríe hasta las lágrimas porque la risa es buena amiga del alma; y me gustan quienes NO pueden evitar las lágrimas ante el dolor ajeno y la injusticia porque la solidaridad humana nos ayuda a crecer espiritualmente. Con esas personas voy hasta el final. Me gusta quienes se emocionan y lloran viendo una película o leyendo un buen libro porque eso indica que sin importar su apariencia en su interior hay sensibilidad. Por lo visto esta noche el sueño no me venció a pesar del cansancio. Es cierto que cuando comienzo a escribir todo desaparece hasta el agotamiento se va, o mejor dicho no lo siento, aunque esté ahí.

 
 
 

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