Humildad
- Val Lopez
- 4 sept 2021
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Cuando un Lobo va perdiendo la pelea contra otro lobo y entiende que ya no tiene posibilidades de ganar, el lobo perdedor ofrece apaciblemente la yugular al oponente, como si dijera ”Perdí, acabemos con esto de una vez”. Sin embargo, en ese momento tiene lugar lo increíble.
El lobo ganador, inexplicablemente, se paraliza. Una fuerza milenaria le impide matar al que desde la humildad reconoce la derrota. Algún mecanismo primario, incrustado en el ADN o mas allá de el, se dispara en el lobo ganador y le recuerda que la especie es mas importante que el placer de eliminar al contrincante. ¡qué maravillosa relojería instintiva! Nadie llamaría cobarde al lobo que se entrega, ni conmiserativo al que se paraliza, simplemente el milagro ocurre. Ni vencedor ni vencido. Ambos lobos se alejan y la rueda de la vida continua.
Y esto se conoce como: humildad.
La humildad es un valor contrario a la soberbia, que posee el ser humano en reconocer sus habilidades, cualidades , capacidades, y utilizarlas para obrar bien con los demás , sin decirlo.
Quien actúa con humildad no tiene complejos de superioridad ni tiene la necesidad de recordar constantemente a los demás sus éxitos y logros; mucho menos los usa para pisotear a las personas de su entorno. Quien obra con humildad no se vanagloria de sus acciones.
Las personas humildes ven la vida como una oportunidad de aprendizaje para todos, reconociendo que, aunque nadie es perfecto, todos podemos trabajar nuestras limitaciones y abrirnos a recibir nuevas ideas, consejos o críticas. La persona humilde nunca deja de aprender precisamente porque es permeable a los demás y no se considera por encima de nadie.
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