Hay ganas Señores
- Val Lopez
- 7 may 2024
- 2 Min. de lectura
Hay nudos en el estómago que no se quitan. Hay cicatrices que cuesta cerrarse.
Y hay otras que no llegan a hacerlo nunca, hay lágrimas que duelen y sonrisas que se pierden en el aire, hay besos que no se dan y otros que son los últimos sin saberlo, abrazos que sanan y te recomponen un poco más, personas que se van porque quieren hacerlo y solo hay que dejar que lo hagan, otras que se quedan pase lo que pase, momentos que queremos olvidar y otros que se vuelven inolvidables, sensaciones que no se pierden, tradiciones que no se rompen y relaciones que nunca acaban, canciones que te hacen llorar, otras reír y cantar a todo pulmón y te transportan a un lugar mágico o te recuerdan a los que ya no están, momentos buenos y otros no tanto y días en los que solo queda seguir levantarse y continuar. Hay mucho odio pero también gente buena en el mundo, sonrisas que merece la pena dejar que te cambien la vida, amores bonitos y ratitos que te salvan de lo que sea.
Hay algo que se llama vida y que aunque a veces se complique hay que vivirla como si se fuese a acabar y es por eso que comencé a ser feliz el día que me sobraba la opinión de los demás, que dejé de querer encajar en estereotipos banales de las medidas perfectas.
Empecé a ser feliz cuando me hice sorda a cada cosa negativa que se decía de mí. Ese día que quise ser feliz le di carta de desalojo a personas que no me hacían bien, a las que me decían “no eres capaz”, “no lo vas hacer bien”“no deberías de hacerlo” y otras estupideces como esas.
Empecé a ser feliz cuando no tuve miedo a equivocarme y que me salieran mal las cosas.
Con todo esto entendí que la vida es una y que todos querrán que viva mi vida a su manera o conveniencia pero nadie me dirá el día que me toque morir: no te mueras que yo moriré por ti.
Empecé a ser feliz cuando me di cuenta que para serlo sólo necesitaba ganas y ahora esas... son las que sobran!
Comentarios