Encajando menos
- Val Lopez
- 5 abr 2021
- 2 Min. de lectura
Ayer me preguntaron Qué si el tiempo me ha cambiado?
mi respuesta: Por supuesto!
Estoy en proceso…
Pero hace mucho tiempo que dejé de guardarme lo que siento, ahora, ando por la vida diciendo sin tanto miedo un te quiero, un te extraño, Un me importas…
… Dejé de esperar una “fecha especial” Para dar un beso, Un abrazo rompe costillas o escribir una de esas notas extensas donde les recuerdo a quienes amo lo que representan para mí.
No soy de muchos amigos, pero procuro conservar los que han demostrado querer estar conmigo.
Valoro profundamente la honestidad y la LEALTAD y elijo siempre a quienes son capaces de reconocer sus errores, por encima de quienes para “no lastimar”, se esconden detrás de una excusa o una mentira.
Ya no me asusta la posibilidad del fracaso, Ahora lo intento una y otra vez hasta que lo consigo. Y si no lo consigo, trato de aprender la lección y seguir avanzando.
Tengo unas cuantas historias grabadas en mi memoria que me han hecho madurar y ver la vida desde una perspectiva diferente. Unas cuantas cicatrices que amo, porque aunque tardaron en sanar, cada que las veo, me recuerdan lo fuerte que puedo llegar a ser.
No siempre me levanto con las mismas ganas. Hay días en los que aunque afuera hace sol, siento que llueve por dentro. Y otros días, en los que siento que sola puedo contra el mundo entero. Soy rara, sí. Pero eso me encanta! Y es que en un mundo donde abunda la gente “normal”, prefiero marcar diferencia con mi rareza; aceptando mis imperfecciones y reconociendo mis emociones.
Es posible que esté cargada de locura y un poco de cursilería. Pero a decir verdad, amo esta versión de mí. Puedo ser dulce y amarga al mismo tiempo. Todo depende de quién tenga enfrente. Pero lo que doy es lo que soy. No me interesa demostrar lo que no me nace.
Soy de esas que se detienen a escuchar la letra de una canción y si le gusta, la repite una y otra vez hasta que se la graba y la suma a su playlist favorita.
De esas que aman el vino, los gatos y los atardeceres. De las que sigue creyendo que todo pasa por algo.
De las que se niegan a pasar por la vida dudando de la magia de un amor bonito y real, sobre todo del propio. Ese que se va construyendo día a día con una que otra decepción de por medio pero cargado de esperanza.
Soy de esas que le gustan los detalles y las sorpresas, pero que le da mucho más valor, a un abrazo, una palabra de aliento o uno de esos ratos en compañía que aunque se permanezca en silencio, es un recordatorio de que no estás sola.
Así voy por la vida, reconstruyéndome de a poco, deseando y trabajando fuertemente, en parecerme más a lo que quiero ser y menos a las expectativas de otros. ¡Encajando menos, pero más yo!
La fuerza viene de adentro. ♡☆
Una palabra carga más peso y dimensión que un detalle, es cierto. A veces perdemos el alcance del impacto de lo que decimos y/o dejamos de decir.