Demasiado
- Val Lopez
- 5 abr 2024
- 2 Min. de lectura
Desde pequeña, muchas de las dificultades que presentaba, y debido a que nadie tenía idea de que tenía un trastorno era criticada por mis familiares cercanos. Las pocas adaptaciones que tuve, fueron establecidas por mi madre, de manera intuitiva ya que ella tampoco recibió ningún tipo de orientación.
Entonces, mi selectividad alimenticia era traducida como que yo era demasiado mañosa .
Y recuerdo, que le decían a mi mamá que no me diera de comer y que con hambre aceptaría lo que fuera.
Pero ella, afortunadamente no hacía caso. Sabía que yo preferiría no comer, a ceder y comer algo que me parecía asqueroso.
Aprendió a tener sopa de tomate, que era mi alimento seguro, y me preparaba la proteína animal empanizada, porque difícilmente la comía de otra manera.
También decían que era demasiado berrinchuda. Ahora entiendo que era la dificultad para adaptarme a cambios en la rutina y cambios en cómo me gustaban las cosas.
Decían que era demasiado mimada porque me seguía durmiendo con mi cobija verde y mi oso de peluche hasta irme a la universidad. Y le decian a mi mamá que me la botará porque cada día se ponía mas fea y tampoco se animó a seguir esos consejos lo que hacia era recortarla y juntar los retazos hasta que de una cobija tamaño full quedo del tamaño de un pañuelo.
Llegó la adolescencia, y el problema era que los demás me percibían como demasiado sincera, directa y exagerada, porque aún no sabía filtrar bien lo que se decía y lo que no se decía.
También el problema era que mis emociones las sentía con demasiada intensidad. Ahora ya aprendí a ser más mesurada ante los demás, sobretodo, a quienes no les tengo confianza.
En la edad adulta, me llegaron a decir que el problema era mi inteligencia. Cuando debatía argumentos lógicos, me percibían como arrogante, y le caía mal a mis compañeros y maestros.
También el problema era mi impulsividad, y no media los riesgos de mis acciones, ni lo que podían dañar mis palabras.
Y a través de mi vida, las personas me han descrito con un "demasiado".
Demasiado: Con una intensidad que excede el límite conveniente o aceptable, según la Real Academia Española.
Pero, aunque muchas veces me han desacreditado por ser "demasiado", me es difícil disminuir el límite que los demás han establecido como aceptable.
Para muchos puede ser demasiado, mientras que para mi, es lo conveniente.
Comentarios