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Amo la vida

  • Foto del escritor: Val Lopez
    Val Lopez
  • 4 ago 2021
  • 2 Min. de lectura

Hace mucho tiempo leí algo de la brasileña Martha Medeiros que decía algo así: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito… quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos. Muere lentamente quien no arriesga para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos. Muere lentamente quien no lee, quien no oye música, quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o quien abandona un proyecto antes de iniciarlo…”


Es cierto, por eso necesitamos concentrarnos en amar, y en expulsar del corazón y de la mente cualquier pensamiento, sentimiento o emoción relativa al odio, como: resentimientos, rencores, deseos de venganza o desquite, repulsión o desprecio, porque todos ellos son el primer motivo de todos nuestros problemas, son la principal causa de errores y fracasos, son como un cáncer que nos corroe el alma.

Y pensemos seriamente, ¿hasta qué punto vale la pena negarse ciertos gustos como estar en familia, estar con la persona amada, compartir con los amigos, ir de paseo? ¡Después podría ser tarde! Así que hoy por hoy decidamos ser feliz y disfrutar lo que la vida nos ha dado... porque en realidad, la vida es una calle de sentido único donde estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave.

Todos los días aprendemos algo nuevo y yo con más convicción que nunca seguiré amando la vida y las cosas bellas que hay en ella, sobre todo al amor. Es importante aprender a amar porque el amor perdona, quita los rencores, cura las heridas y borra las cicatrices.


Yo amo la vida que es el don más grande que nos fue dado, fue mi poseer primero y será el último que me será quitado. Hoy todo me pertenece, por tanto que se detenga el tiempo para mí. Los mares se mecen a mi placer, y con su movimiento me reconfortan, me dan paz y calma. Las nubes ya nunca más taparan mi sol. Y la luna, la luna brilla en pleno para mí.

Amo el sol de cada mañana, las noches frías, cada día que me llena de nuevas experiencias, y lo que más amo es el amor que en ella he encontrado, ese amor que me ayuda en cada tramo a seguir adelante.



 
 
 

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