A mi Filomena
- Val Lopez
- 1 may 2021
- 2 Min. de lectura
Estoy segura que todas las personas que como yo, tienen una relación cercana con sus mascotas, tenemos el mismo sentimiento pero no encontramos una palabra que englobe todo el agradecimiento que le podemos tener a nuestros ángeles de cuatro patitas.
Mi Susanita Filomena es especial porque es mía, supongo; porque soy el centro de su universo y el solo hecho de estar a mi lado la hace feliz; porque desde hace siete años no hay día que no me demuestre lo maravillosa que es su vida a mi lado. Porque a ella no le importa si estoy de buenas, si no duermo pensando en el futuro, si sufro porque no salí a rodar, si estoy peleada con alguien, si estoy gorda o si mis vecinos me odian por la música que oigo. Para la Filo (como todos saben que le digo) soy lo mejor de este mundo y la gran lección que me da cada momento es jamás desperdiciar la oportunidad de dar amor.
Filo llegó a mi vida gracias a mi hermano, que cuando éramos niños siempre me escuchaba decir que ctendría una chihuahua para llevarla en mi cartera cuando fuera grande.
Mi perrita además de tener un carácter único (no es solo porque sea mía: es simpática y sociable a morir) es perfecta para mi; cuando la vi por primera vez no pasaron ni cinco minutos cuando mi Filoberta -que es más cola que cuerpo- empezó a mover el trasero, y quería subirse a mi pierna para que la cargara pero por su diminuto tamaño a duras penas se logro trepar en mi zapato y decidió hacerme el enorme favor de adoptarme ella a mí.
Tengo además la fortuna de que Filo es un buen animal que, incluso, no hace lo que otros perritos: no rompe cosas, rara vez ladra y no ensucia dónde no debe. Lo único que hace a cada momento y con cada persona que se le atraviesa, es celebrar el hecho de estar aquí y ahora moviendo su colita sin parar.
Tal vez eso de que las buenas personas son las que aman a los animales no sea del todo cierto (cuentan que Hitler tenía devoción por sus perros…); he visto gente de carácter y actitudes agrias y horrorosas caer derretidos ante la inocencia de los animalitos.
Todas aquellas personas que conviven con animales acaban encontrando una mejor versión de sí mismos; se sensibilizan, se dan cuenta que las verdaderas cosas de la vida son gratis, y agradecen conocer esa versión tan pura del amor, esa relación que nos tendrá siempre en enamoramiento.
Aprovecho la ocasión para decirles que si tienen la oportunidad de adoptar un perrito, o cualquier otro animalito, se hagan el favor de su vida y lo adopten. Y de verdad, trabajen cada día para estar a la altura del amor que sus mascotas les dan. No imagino una manera más fácil y auténtica de ser mejores personas.
Gracias, mi Filo, por enseñarme que el amor más puro del mundo sí existe, y tiene cola, Te Amo!!

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